domingo, 15 de junio de 2014

La guerra de Mali se ha contado mal porque muchos medios no llegaron a conocer el origen y la complejidad de la crisis que vivía el país
Batalla en Mali. Fuente Reuters
El conflicto de Mali se ha contado mal porque los medios de comunicación no contaron los problemas internos que vivía el país, subrayó Ignacio Cembrero. Las noticias se centraron en el norte del país y olvidaron que el conflicto también fue una consecuencia de las luchas que hubo en Bamako (la capital de Mali) y de las guerras internas que sufrió todo el país.
Como alertó Gonzalo Wancha, el conflicto de Mali no es algo que pueda explicarse sin análisis e investigación por detrás. Es necesario que haya información en profundidad porque este conflicto no es una crisis puntual sino un proceso complejo que ya existía y comenzó hace mucho tiempo. Durante el colonialismo, a finales del siglo XIX, Mali ya se convirtió en una colonia francesa. 
Por eso, a pesar de que los medios en muchos casos defendieron tener su propia visión y línea editorial sobre el conflicto, en gran parte de las noticias no se explicaron las razones y causas de la guerra, destacó Gonzalo Wancha. 
Soldados malienses. Fuente AFP
Así, cuando los medios españoles escribieron sobre el conflicto de Mali, en la mayoría de los casos se interesaron únicamente por la participación de España en el conflicto, la intervención francesa en el país y la misión europea de instruir a la armada de Mali, opinó el periodista Angel Apezteguia.
Aunque hubiera sido mejor que la información de los medios se centrara en temas de justicia internacional, por ejemplo, a la hora de cubrir las noticias sobre Mali a nadie le interesó escuchar ese tipo de mensajes. Por eso, aunque es cierto que el enfoque que han tenido los medios españoles no ha sido el mejor posible, si los intereses que tiene España en Mali fueron una excusa para informar sobre la guerra bienvenido sea, destacó Gonzalo Wancha.
A pesar de que  se presupone que los periódicos españoles tienen líneas editoriales definidas, al final, la mayoría de los medios dieron la misma información sobre el conflicto de Mali.
El periódico El País,  explicó Ignacio Cembrero, apoyó la intervención francesa y africana contra los grupos del norte ya que no consideraban la guerra una actividad neocolonial francesa.
Ciudadanos malienses. Fuente Associated Press
En la misma línea, narró el periodista Estebán Villarejo, el periódico ABC defendió durante los primeros meses de la intervención francesa la lucha contra el avance yihadista y la contribución de la misión española y europea en el conflicto de Mali.
Como explicó Alfonso Bauluz, aunque la Agencia EFE supuestamente no tiene una línea editorial definida, más allá de la que se establece en el estatuto de redacción, cuando cubrieron el conflicto lo hicieron  de forma inherente con las gafas de la población rica europea.
La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) apoyaron la intervención francesa en Mali. Por lo tanto, puesto que la comunidad internacional ha dado su visto bueno a la guerra, alertó el freelance Gonzalo Wancha, pocos medios van a ser capaces de tener un enfoque crítico contra la intervención.
El periodismo real es el que humaniza la información y esto solo puede hacerse desde el lugar del conflicto
Ciudadanos durante el conflicto.Fuente Reuters.

Es importante saber el nombre, el apellido y la vida de las personas que sufren el conflicto día a día, destacó el freelance José Naranjo. El periodismo real es aquel que humaniza la información, explicó, y sólo puede ejercerse si la noticia se hace desde el lugar en el que ocurre el conflicto.
Muchos periodistas, continuó José Naranjo, escriben sobre Mali desde España. Sin embargo, a pesar de que los periodistas pueden comentar e interpretar el conflicto desde otro país, no podrán hacerlo bien  porque al no estar en el lugar usarán herramientas poco adecuadas para dar una buena información.
Cuando los medios de comunicación no tienen corresponsales en el conflicto, subrayó Jorge Fuentelsaz, confían de forma automática en las agencias de comunicación porque no tienen otra forma de informar sobre lo que está pasando. 
Militares malienses. Fuente AP
Debido a que algunas agencias internacionales son las únicas que cuentan con periodistas corresponsales en distintos lugares del mundo, alertó el periodista de TVE Oscar Mijallo, los medios digitales españoles dan todos la misma información, independiente de qué medios sean. 
Al final la consecuencia de esto, dijo Nicolás Castellano, es la falta de contenido informativo propio mientras abundan las mismas noticias escritas por unas pocas agencias, en el caso del conflicto Mali fueron  mayoritariamente de origen francés.
Según opinó Alfonso Bauluz, para los medios las agencias de noticias son redes de seguridad porque ellos saben que van a informar sobre cualquier noticia si ellos no lo hacen, explicó.
Sin embargo, a pesar de que las agencias de noticias suministran información inmediata y son necesarias para dar información de primera mano, los medios deberían ir más allá que las agencias y no conformarse únicamente con eso, destacó Ignacio Cembrero.
Un grupo de malienses a la salida de una casa. Fuente AP
Como afirmó el freelance Gonzalo Wancha, hay dos factores que determinan el tipo de información que se dio sobre la guerra de Mali: los medios no tienen dinero para tener corresponsales o contribuidores en el país mientras que, al mismo tiempo,  las agencias de noticias siempre dan información sobre lo que ocurre en Mali. El problema aparece cuando, tal y como destacó Wancha, las noticias se reducen únicamente al contenido de las agencias.
La función de los medios de comunicación es contextualizar y explicar la causa del conflicto, subrayó la periodista Gemma Parellada. Sin embargo, parece que el primer valor sea contar la noticia lo más rápido posible aunque aún haya muchos periodista que luchan contra esta tendencia.

sábado, 14 de junio de 2014

En los medios aparecieron noticias sobre las víctimas del conflicto pero la información no iba más allá del modelo         dramático  que se utiliza para describir al África negra

Amputado maliense tras haber sido acusado de robo. Fuente NYTNS

En las noticias apareció constantemente información sobre los refugiados, y los niños soldado pero, alertó Parellada, la información no iba más allá del prototipo dramático y superficial que se suele utilizar para describir el África negra.  
Además, continuó, cuando los periodistas escribieron sobre las víctimas del conflicto, consciente o inconscientemente, buscaron testimonios y declaraciones que cuadraran con sus historias y no siempre con la verdad, advirtió.
Niños que juegan al fútbol en Mali. Fuente Unesco
Como ocurrió en Gao, ciudad ubicada en el noreste de Mali, todos los periodistas buscaban contar historias de amputados. A pesar de que estos eran una minoría no representativa, esta fue la imagen que se transmitió al mundo sobre Mali, destacó Parellada. Sin embargo, añadió, la realidad era mucho más compleja que todo eso.
Por eso, cuando las noticias que se publican tienen un enfoque humanitario es necesario que la información esté bien contextualizada y que esta aumente el entendimiento, resaltó Parellada.
Algunos periódicos como El País o la página web GuinGuinBali  hicieron una buena cobertura con información humanitaria ya que mostraron a los verdaderos protagonistas de la historia, la gente que sufre el conflicto, opinó el freelance Gonzalo Wancha
José Naranjo, por ejemplo, un periodista que trabajaba para El País, hace un trabajo valioso, continuó Wancha. El foco de sus historias no se centró en los soldados o en los políticos, en su lugar los protagonistas fueron las víctimas de la contienda, explicó.  
Una niña y una mujer maliense. Fuente Reuters
Cuando el eje de la noticia se pone en las víctimas de la guerra, resaltó Wancha, se cumple una doble función porque se denuncia el origen del problema y al mismo tiempo se aumenta el entendimiento sobre la compleja crisis de Mali.
Sin embargo, a pesar de la importancia que tiene que en un conflicto exista informacioón humanitaria de calidad, en general, informó Alfonso Bauluz, las noticias sobre Mali no se enfocaron en este tipo de notiicas. 
De acuerdo con el periodista de Defensa Estebán Villarejo, alrededor del 70 por ciento de las noticias informaron sobre la intervención francesa mientras que tan solo el 30 por ciento restante contó historias humanas.
Los medios de comunicación no explicaron bien el conflicto Mali y no diferenciaron entre los distintos grupos que habitan la región del Sahel

Grupos del norte de Mali. Fuente AFP

Durante los primeros meses de la intervención francesa en Mali los medios no fueron capaces de explicar bien el conflicto al no diferenciar entre los distintos grupos que habitaron la región del Sahel, resaltó el periodista especializado en temas africanos Nicolás Castellano.
En la misma línea, la freelance Gemma Parellada opinó que los grupos del norte aparecieron en las noticias como una masa homogénea y no como organismos independientes con ideologías concretas. Las noticias no proveyeron de información detallada ni diferenciaron entre los distintos grupos del norte, como tampoco explicaron las raíces o las causas del conflicto, añadió.
Al principio de la intervención francesa se explicaron las diferencias y similitudes entre los grupos del norte de Mali. Sin embargo, continuó la periodista de TVE Yolanda Ferrer, no se pueden dar clases de historia cada vez que se hace un vídeo informativo para televisión.
Un soldado francés durante el conflicto. Fuente AFP

De acuerdo con el freelance en Mali José Naranjo, además de aportar información contextualizada y en profundidad, es fundamental utilizar un lenguaje preciso para evitar malentendidos o malas explicaciones sobre las realidades que se describen. Por ejemplo, subrayó, en el caso de la guerra de Mali los grupos del norte no deberían identificarse como “islamistas”. El islamismo no es siempre la imagen fanática y radical de la que hablan los medios españoles cuando describen la guerra de Mali.
En Europa, continuó Naranjo, también existe mucha gente católica en contra del aborto o los preservativos. Pero, esa perspectiva radical no es representativa de los cristianos. Lo mismo ocurre en Mali, la mayoría de la población no es fundamentalista. Tal y como reclaman muchos musulmanes que viven en Mali, ellos son tan o más religiosos que los extremistas del norte, destacó.
En contraposición con José Naranjo, la freelance Gemma Parellada cree que los grupos del norte de Mali deberían ser designados “islamistas”. El problema es que, muchas veces, el islamismo se asocia de forma errónea con terrorismo aunque no
Francia lanza la operación "guerra contra el terrorismo" Fuente AFP
guarde una relación directa con él. El término islamista literalmente significa la defensa de preceptos islámicos para regir la política, el gobierno, la sociedad y, como cualquier otra ideología, puede defender o no con actos violentos, explicó.
Los medios deberían ser prudentes cuando se refieran al “terrorismo”, es un término muy intenso con una importante carga política, destacó Gemma Parellada. Es necesario ser cuidadoso con el lenguaje que se utiliza, apuntó.

En los países occidentales el islamismo armado y radical representa el enemigo perfecto 
Un musulmán reivindica el valor del islam. Fuente Info
En los países occidentales, subrayó Gemma Parellada, el islamismo armado y radical se ha convertido en el enemigo perfecto e incuestionable para la guerra.
En muchos casos los medios de comunicación han representado el islamismo como algo homogéneo. De esa forma todas las críticas contra él se han visto justificadas. La mayoría de las veces las noticias citan al gobierno francés y fuentes militares mientras que las fuentes malienses dependen de la aprobación de Francia y se citan menos. Como consecuencia, explicó Parellada, la información sobre la guerra está manejada por una fuerza externa, Francia.
Aunque los islamistas tuvieron sus propias formas de comunicación y portavoces durante la invasión, continuó Parellada, desde el principio de la intervención francesa (el 11 de enero) ha sido más difícil para ellos. A pesar de que hay fuentes  más y menos accesibles, remarcó, la función del periodista es encontrar fuentes múltiples y variadas para evitar la manipulación informativa por las partes interesadas en el conflicto.
En contraposición con el punto de vista de Parellada, el jefe de la sección internacional de El País, Ignacio Cembrero, subrayó que debido a que los grupos del norte son terroristas no deben ser citados tan a menudo como las fuentes francesas ni ser considerados en el mismo plano que las fuentes militares de su ejército.
Una niña durante el conflicto Mali. Fuente El Mundo

Como explicó la periodista de TVE Yolanda Ferrer, el problema aparece cuando el periodista no está en el lugar del conflicto y se ven obligados a informar citando demasiadas fuentes institucionales.
Debido a las restricciones informativas a las que se enfrente el periodista, narró Angel Apezteguia, el conflicto de Mali muchas veces se acaba cubriendo citando únicamente a fuentes gubernamentales, las cuales tienen intereses en el conflicto. Como la mayoría de los medios no tienen periodistas en el lugar y los ciudadanos no pueden ser contactados por teléfono, explicó Jorge Fuentelsaz, las fuentes institucionales se convierten en fundamentales.
Por eso, subrayó el freelance en Mali Gonzalo Wancha, por difícil que sea, es necesario que los periodistas estén en el lugar para poder contactar y citar a la gente que sufre la guerra, independientemente de que esto vaya a favor o en contra de las declaraciones institucionales. Son las historias humanas las que dan sentido a los datos y aumentan el interés de la noticia, añadió.


Desde el comienzo de la intervención francesa en Mali, París fue prácticamente la única fuente que contó la guerra
Un maliense protesta en contra de la intervención francesa. Fuente Público
Desde el comienzo de la intervención, París ha sido prácticamente la única fuente en la guerra, informó Gemma Parellada, y debido a esto la guerra se ha visto distorsionada al saberse muy poco sobre lo que ocurría allí.
Hollande en una visita Mali. Fuente El Mundo
Francia dio la información que favoreció la imagen que ellos querían que se conociera sobre la guerra: Bamako y Mali repleto de banderas francesas, una población eufórica y franceses y malienses que creen que la intervención es la única posibilidad, apuntó Parellada.
Para los medios occidentales, subrayó Oscar Mijallo, es más fácil contactar con fuentes francesas o malienses ya que ellos tienen un poder mayor de propaganda y difusión (especialmente en el caso de Francia) que los grupos del norte de Mali. Como ratificó Jorge Fuentelsaz, las noticias sobre la guerra siempre han sido partidista debido a las dificultades o la imposibilidad de tener acceso al conflicto.
Aunque el norte de Mali también podría tratar de tener una comunicación persuasiva con los medios, como el editor de la zona Este en EFE Alfonso Báuluz destacó, los grupos del norte no tienen el mismo concepto ni el tiempo para mantener este frente abierto. En Mali, continuó, las fuentes más accesibles son el poder regional africano, los tuaregs, los civiles y el gobierno francés y maliense.
Un soldado en Mali. Fuente EFE
De acuerdo con el freelance en Mali Gonzalo Wancha, él nunca ha conocido hasta el momento a un yihadista porque no dan ruedas de conferencia ni les han informado. Los grupos del norte a veces utilizan internet para amenazar al otro bando o contraatacar pero esa es la única estrategia de comunicación que tienen para difundir su mensaje.
En esta circunstancia, añadió Wancha, una parte del conflicto, el gobierno francés y el de Mali, son fuente casi única y protagonistas de la información al mismo tiempo.

viernes, 13 de junio de 2014


Muchos periodistas no tuvieron acceso al norte de Mali al toparse con garitas militares que no permitieron el paso 

La bandera francesa  y la población maliense durante el conflicto. Fuente El Páis
Teóricamente para cubir el conflicto desde el norte de Mali necesitas la acreditación emitida por el Ministerio de Defensa, informó Naranjo. Sin embargo, los periodistas que tenían acreditaciones de prensa no tuvieron acceso a las ciudades del norte cuando se toparon con puestos militares. Francia dice que se asegura de que se cumplan los derechos universales y que garantizan la seguridad de los periodistas en la guerra pero, en realidad, Francia cree que cuantos menos periodistas sepan lo que está pasando será mejor para ellos, concluyó.

Los motivos militares, políticos, económicos y religiosos afectan a la cobertura informativa durante un conflicto, destacó Alfonso Bauluz, y en las guerras siempre hay alguien que no está interesado en la presencia de periodistas molestos y entrometidos. Normalmente lo que suele ocurrir es que los países que participan en un conflicto, añadió, tienden a favorecer a sus propios medios y al de los países aliados. En el caso de Mali, según Bauluz, los medios franceses tenían privilegios sobre el resto.

La población de Tombuctú y las tropas francesas. Fuente El Páis
De acuerdo con la freelance Gemma Parellada, los medios franceses que apoyaron la intervención en Mali fueron premiados y tuvieron un trato preferencial al poder ir con las tropas al campo de batalla antes que cualquier otro periodista. Como destacó el periodista Gonzalo Wancha, solo algunos medios estaban en la lista para poder ir empotrados con las tropas.
La guerra de Mali ha sido desde el principio una guerra asimétrica, subrayó José Naranjo. La mayoría de la información provenía de medios franceses que, al mismo tiempo, se nutrían prácticamente en su totalidad de fuentes francesas.
Si por un lado hay un bando compuesto por diferentes países y gobiernos y por otro una red terrorista internacional sin un ejército regular la guerra no va a estar equilibrado, destacó Naranjo.
Como explicó el director de Algeciras en EFE, Jorge Fuentelsaz, los dos bandos del conflicto no se acercaron de la misma forma a los medios ni tuvieron la misma estrategia de comunicación. Desde el 11 de enero, informó, los grupos del norte de Mali dejaron de tener conversaciones telefónicas esporádicas vía satélite con medios de comunicación.